Zen en la oficina: paz en el ojo del huracán

Jueves 20/05/2010, por Teresa Bouza (1 artículos)

Para hacer frente al laberinto de pasiones que tan a menudo se desata en la oficina no hace falta convertirse en monje Zen, dejarse el sueldo en terapeutas, ni andar por ahí pinchando al jefe las ruedas del coche. Comienza de forma sencilla, tomando consciencia de uno de nuestros actos más básicos: la respiración.

Esto es, al menos, lo que asegura Marc Lesser, un consultor estadounidense que se hizo monje budista en los 80 tras pasar diez años en el Centro Zen de San Francisco y que ahora se dedica a aplicar esas enseñanzas al contexto de la vida laboral.

En su libro Zen en la Oficina (enlace al final de este artículo), Lesser advierte de que el camino hacia una mayor armonía en la vida laboral requiere valor, sinceridad y, sobre todo, vivir plenamente el momento presente. ¿Cómo? Siendo conscientes de uno de nuestros actos más básicos: la respiración. En su opinión, la mejor manera de prepararse para las batallas laborales es empezar el día meditando entre 10 y 30 minutos, y volver a fijar la atención en cada inhalación y exhalación durante varios minutos a lo largo de la jornada laboral.

"Concédase cinco minutos mientras está sentado en su escritorio o en un lugar tranquilo. Inhale profundamente. Exhale profundamente". Lo siguiente que hagas, sugiere, llevará el sello de esa concentración y ese bienestar, y permitirá que esa parte más serena nos guíe y nos haga salir airosos de las trifulcas con el jefe o con nuestros compañeros.

Zen en la oficina

No todo queda en la respiración, claro está. Este monje Zen, autor de varios libros sobre conflictos laborales, cree que para alcanzar satisfacción en la oficina es importante ser sincero y directo y dirigir nuestros esfuerzos hacia aquello que nos gusta. Por encima de todo, en esos momentos bajos no hay que perder de vista que la vida es breve.

"Dese cuenta de que su empresa un día no existirá. Escriba lo que realmente quiere conseguir en este trabajo durante el próximo mes, el próximo año, lo que quiere lograr antes de dejar su trabajo" y, en general, "en esta corta vida".

La esencia de las enseñanzas Zen podría encontrarse en la conocida fábula sobre un monje recién llegado a un convento. Este monje, ansioso por recibir instrucciones, un día le dice a su maestro:

"Por favor, enséñame".
"¿Has desayunado?, pregunta el maestro
"Sí", responde el alumno.
"Entonces, lava tu taza".

Lesser cree que muchos de nosotros somos como ese monje, incapaces de darnos cuenta de que el verdadero aprendizaje está delante de nosotros, en las actividades más sencillas, como mantener limpio el escritorio, revisar el e-mail o prepararse para una reunión. Y hacerlo todo concienzudamente, como si fuera la última cosa que nos va a ocurrir en esta vida. Porque, como acabamos de decir, bien podría ser este el caso.

Cuando quieras algo, sé tú el primero en dar ese paso, sugiere el monje. Si lo que buscas es reconocimiento, entonces valora el trabajo de otro. Cuando te sientas desalentado, anima al compañero.

Poner en práctica estas sugerencias no carece de riesgos, advierte el autor. “En un retiro reciente para hombres y mujeres de negocios que dirigí”, señala, “nos dimos cuenta de que varias de las personas que habían participado en el cursillo anterior habían regresado, y la mayoría había dejado su empleo".

Sin embargo, evitar estos consejos acarrea un riesgo todavía mayor: el de no ser plenamente uno mismo con la excusa de que simplemente se está "en el trabajo".

Asesor de empresas de la talla de Google, Lesser confiesa que desde joven sintió curiosidad por el mundo empresarial: "me atraía siempre la sección de negocios del periódico. Allí podía encontrar el drama del éxito y el fracaso, grandes actos de compasión y corrupción. Todo tenía mucha fuerza, era absorbente y real, y al mismo tiempo una especie de arte", explica.

Lesser asegura que lo que le intrigaba entonces es lo mismo que le atrae ahora, y es el hecho de que, al final, el mundo de los negocios gira en torno a las relaciones humanas. "Muestra cómo actúa la gente cuando afronta decisiones difíciles, decisiones que involucran dinero, propiedades, reputación y, sobre todo, otras personas".

Su consejo final es claro y breve: “no pierdas el tiempo y despierta”.

Para saber más:


2 comentarios a “Zen en la oficina: paz en el ojo del huracán”

Subir
  1. Azul dice:

    Hoy, para variar, no me he peleado con mi jefa. Debe ser influencia de Vida Sencilla. Qué buen descubrimiento!

  2. Era dice:

    Honestamente, todos estos ejecutivos transformados en monjes o viceversa, disfrazados de buenos samaritanos, me parece que lo único que hacen es amasar grandes fortunas engañando al mejor postor. Eso no tiene mucho que ver con la vida minimalista y sencilla que predican. Me imagino a este señor Lesser cavilando: “¿Ahora qué quieren escuchar estos incautos? ¿Con qué ideílla pintoresca los embauco?”. Hay algo en la palabra “consultor” que a veces me hace dar un brinco. No creo en las buenas intenciones de alguien que no tiene credenciales serias y lucra de esa manera.


Hacer un comentario

Subir

Si entras con tu cuenta es aún más fácil: | Iniciar sesión


+ 2
Teresa Bouza es corresponsal de la Agencia Efe en Washington (EEUU) y practicante de meditación Zen.

Si conectas, colabora

Síguenos en Facebook RSS

Contamos contigo

Necesitamos el apoyo de nuestros lectores. Puedes colaborar económicamente o enviando contenidos (textos o material gráfico) acordes con la línea editorial de Vida Sencilla. Las sugerencias siempre serán bienvenidas.