Sonido y movimiento

Jueves 30/09/2010, por Alejandro M. Masedo (27 artículos)

1. Todos hemos tenido la experiencia de estar en un autobús o en el tren esperando su salida. De súbito, una leve pero desagradable sensación de movernos, estando quietos, nos lleva al borde del mareo. El movimiento del vehículo paralelo al nuestro nos ha jugado una mala pasada, rápidamente superada.

Quizá no tantos hayan pasado por situaciones como las que voy a traer a continuación.

El Mar. Jardines de La Granja (Segovia)

Jardines de La Granja (Segovia)

2. Estoy sentado. Día caluroso de agosto. Enfrente un estanque, bosque, montañas. Solo. Ni una ligera brisa. Todo inmóvil, incluso el agua sin una ola. Silencio total. Salvo en mi cabeza. Escucho “Concierto de estío”, de Joaquín Rodrigo. Pero lo que siento no sé si es música. El violín me lleva de acá para allá por encima de este amable paisaje. Así que lo que experimento es quietud y silencio del cuerpo y movimiento frenético y delicioso de otro que no soy yo, pero de forma misteriosa me lo comunica aquí donde estoy.

Si no han escuchado, en una tarde de verano, este concierto, no esperen más. En el enlace pueden oír una parte de él.

3. Me sumerjo en el agua de una playa, con uno de esos tubos que te permiten respirar. Ni un sonido. Los pequeños peces circulan como sin prisas. Todo parece estar amortiguado. Pienso que estar flotando en el espacio interestelar debe ser algo así. Más tarde, con la sensación aun viva, me imagino allá arriba, muy lejos, con la Tierra a la vista, sintiendo la ingravidez…

4. En mi butaca disfruto del placer de no hacer nada. Es tarde. No hay ruidos, ni voces, ni coches, nada. No hay nadie. Bueno, sí. Mi gata está sobre mis piernas. Duerme. Quietud. La miro, que también es un placer. Y observo un ligero movimiento: su barriga se expande y contrae a un ritmo muy lento, movimiento mínimo en ritmo y espacio.

5. Una noche voy a un lugar llamado Cava del Jazz. El trío sube a la tarima. Un batería, un contrabajo y la figura, Gene Conners, conocido como The Mighty Flea. Toca trombón y canta. En una de las piezas veo y escucho algo que creo no haber repetido nunca más, después de miles de audiciones de esta música singular. Una reunión de sonido y movimiento única: cadenciosa, elegante, suave y llena de ritmo. Callan batería y bajo. Empieza Gene una melodía lenta, con esa sonoridad tan especial del trombón. Si esto ya era bueno, lo que sigue es celestial. Golpea con el pie en la madera y logra un acompañamiento que no deja en buen lugar a sus compañeros, que le escuchan. Calma y relajación, balanceo y espíritu. Esto es swing. Una cualidad del jazz que no conozco en otros estilos musicales.

No recuerdo el nombre de aquel tema, quizá nunca lo supe, eran los años setenta en que hizo una gira por Europa, pero aquel armonioso y suave zapateado marcando ritmo al áspero trombón, lo tengo ahí dentro grabado. Escuchen “See See Rider”, del álbum “Coming Home”. No es lo mismo, pero pasarán un buen rato.

6. Juego al billar, el de las tres esferas. Apunto a mi bola, el taco describe un breve segmento de ida y vuelta y golpea a mi bola. Pit. Un ruido conciso y recatado, como si no fuera fundamental en el acierto posterior. Sale rectilínea la bola, rápida, airosa, hacia la roja. Cloc. Ahora el sonido es franco y cortante, deseoso de crear un eco. Otra recta, ahora hacia una banda. Suena un Put afelpado, como el caucho en el que rebota. La recta, conocedora de las leyes, se ha reflejado y enfila, sin apenas perder alegría, hacia la otra bola blanca. Otra vez Cloc. Carambola. Pit, Cloc, Put, Cloc. Con menos semilla habrán nacido algunas sinfonías.

Sonido y geometría, armonía.

Seguro que el lector conoce otros momentos como estos. Le animo a que nos los cuente: tiene a mano, aquí abajo, el lugar apropiado. ¿Qué mejor comentario que una experiencia propia?


Un comentario a “Sonido y movimiento”

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  1. José María dice:

    Hmm, delicioso Conners. Pero hace tanto que no tengo una experiencia de esas que ni me acuerdo. En fin, gracias por hacérmelo recordar. Estaré más atento.


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Alejandro M. Masedo
Alejandro M. Masedo
Profesor jubilado

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