¿Servidores públicos?

Jueves 17/01/2013, por Patricio de Blas (32 artículos)

No lo puedo evitar. Cuando veo a mi nieta de tres años y medio intercalar el ¡Sanidad pública, sanidad pública! en sus recitales de canciones infantiles, mi memoria recorre hacia atrás el laborioso camino recorrido hasta llegar a la asistencia sanitaria que tenemos y siento temor, y miedo, a perderla. Por mí y, sobre todo, por ella.

Porque lo que tenemos es muy valioso: un sistema de salud pública, es decir, un conjunto articulado de normas (La ley General d Sanidad, de 1986), instituciones (Centros de Salud, Hospitales, Institutos de Investigación…) y personas (profesionales cualificados –MIR-,…) que hacen efectivo el derecho constitucional a la protección de la salud. Y lo hacen, además, con equidad, con eficiencia y con calidad reconocidas.

Cartel de una enfermera con el dedo en los labios pidiendo silencio. Debajo, el texto ¡No te calles!

Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Venimos –los jubilados lo recordamos bien– de una época en que la Salud Pública, como preocupación efectiva del Estado, y como un sistema articulado no existía; en que la asistencia médica no era equitativa sino que dependía del lugar de residencia, de la posición social y, en definitiva, de los recursos económicos. De ahí venía la primera y principal desigualdad: ver morir a los tuyos de enfermedades que otros, con posibles,superaban sin dificultad.

Entonces, ¿por qué, aquí y ahora, una cuadrilla de políticos irresponsables se propone privatizar –y desmembrar– el sistema, contra la opinión de los profesionales de la salud? ¿Por qué se disponen a aplicar unas recetas aprendidas de gobernantes de los años 80 –Thatcher, Reagan– en cuyos países, en buena parte por culpa suya, la sanidad es más cara, mucho menos equitativa y de menor calidad que la nuestra?

Externalizan” (así llaman ellos a lo que hacen, no busquen la palabra porque no viene en el diccionario) para ahorrar. La gestión privada, dicen, es más eficaz. La competencia, dicen, estimulará el esfuerzo y mejorará la calidad. No importa que los datos indiquen –en Londres, en Washington y en Alzira– todo lo contrario. Como neo-conservadores que son (ellos se dicen liberales) abominan de la cosa pública y han visto en los servicios públicos –sanidad, educación, seguridad…– un nicho de negocio para unos pocos.

El funcionario jubilado que suscribe se ha quedado atónito al escuchar en la radio unas declaraciones del responsable de Sanidad en la Comunidad de Madrid. A la pregunta malintencionada de si pensaba, también, convertirse en consejero de la empresa beneficiada por la privatización de los análisis clínicos al término de su mandato, ha respondido, sin que se le quebrara la voz, que no, que él es un servidor público y que piensa seguir trabajando en la Administración.

¡Curioso concepto del servicio el de este servidor público!

Imagen: Silencio, la Sanidad Pública no está en venta…, por Antonio Marín Segovia.


Un comentario a “¿Servidores públicos?”

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  1. susana dice:

    El responsable de sanidad en cuestión, de esas y otras comunidades, son politicastros nombrados por otros políticos, q en lo único q piensan es en esquilmar este país, por eso no ve ninguna incongruencia entre sus acciones(privatizar la sanidad) y sus declaraciones (ser un servidor público), manda guevos lo q hay que aguantar!


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