Resaca post-electoral

Jueves 1/12/2011, por Patricio de Blas (32 artículos)

Los españoles, dicen, vamos elevando poco a poco el listón de exigencia como consumidores. No nos limitamos ya a lamentar lo mal que nos atienden o lo mucho que nos cobran, ahora miramos los ingredientes y la fecha de caducidad de los productos que compramos, exigimos factura y recibo, pedimos el libro de reclamaciones y utilizamos los cauces legales de protesta. Al parecer, hemos entendido que la mitad de la culpa, si nos engañan o no nos atienden debidamente, es nuestra.

No parece, sin embargo, que hayamos avanzado igual en nuestro comportamiento como ciudadanos. Al decir de los candidatos de todos los partidos en la pasada campaña somos un país preparado, dinámico, responsable y laborioso. Un aprecio, ciertamente, no correspondido, a juzgar por la pésima valoración que a este pueblo tan capaz le merecen sus políticos.

Un poeta de la barceloneta recitando unos versos en las primeras asambleas del 15M

Poeta del pueblo en la asamblea, por OkOk

Una y otra vez, en las encuestas del CIS, los situamos como uno de los principales problemas del país y, desde la elevada preparación que nos suponen, les achacamos (unos, claro, a los de un signo, otros a los del signo opuesto) la exclusiva responsabilidad de los males que nos aquejan.

Así que, como todos coincidimos en que nuestros políticos son una calamidad, y en que tenemos el gobierno que elegimos, o sea el que nos merecemos, no insistiré en ello. Les invito, en cambio, a que miren -nos miremos, mejor- a nosotros y a quienes nos rodean y tratemos de descubrir males anteriores y más profundos que nos aquejan como sociedad y que determinan la mediocridad de nuestra vida política.

Hace pocos días, el escritor Luisgé Martín“ (“El urbanismo político” El País, 24/11/11) hacía un diagnóstico que a falta de otro más reciente someteré a la consideración de los visitantes del rincón. Tenemos, escribía, un país con con una sociedad civil anémica y una capacidad asociativa lastimosa, un país insolidario en el que muchos de sus ciudadanos defraudan a la Hacienda pública, un país en el que los medios de comunicación son charangueros y sectarios, en el que la casta intelectual y artística languidece con mediocridad, en el que la clase empresarial no innova y en el que la profesionalidad laboral se deteriora gravemente.

Ante ese diagnóstico concluiremos, con él, que el cómodo expediente de cargar todas las culpas en la clase política que nos gobierna (unos a la de un signo, otros al del contrario, repito) nos conduce al peor escenario posible: la ignorancia, o la negación, de las lacras que deben ser corregidas. Haremos bien, por tanto, en dejar de esperar que venga alguien que nos resuelva el problema y en ponernos a trabajar con nuestros vecinos y con nuestros compañeros de trabajo en denunciar y corregir los defectos de la sociedad que formamos.


Un comentario a “Resaca post-electoral”

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  1. Santiago dice:

    Suscribo totalmente el análisis de la situación social actual.

    El círculo vicioso del sistema (trabajo-televisión-consumo) nos ha hecho muy proclives a la molicie y al “que lo arreglen otros”, y sobre todo a nutrirnos de una percepción de la realidad totalmente distorsionada e interesada.

    Afortunadamente cada vez más son las personas que se están dando cuenta de que nadie va a “arreglar” nada por ti, que tiene uno que tomar las riendas, plantarse, romper el círculo y ponerse manos a la obra.

    Los políticos cumplen un papel esencial en el Estado del Espectáculo y la Simulación que describe Hakim Bey, y no es precisamente el de servir a los ciudadanos y al bien público. De eso ya hace que nos dimos cuenta, ¿no?


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Patricio de Blas
Patricio de Blas
Profesor jubilado

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