¿Puede enseñarse la virtud?

Martes 11/01/2011, por Patricio de Blas (32 artículos)

La vuelta al cole después de las vacaciones puede ser un buen momento para plantear esta pregunta, como hacía Plutarco hace casi 2.000 años al dedicar uno de sus ensayos a indagar si pueden enseñarse la prudencia, la justicia y el vivir honestamente.*

Se asombraba el filósofo-historiador por este hecho: “Quién no ha aprendido no manejaría un telar, ni un libro, ni una lira, porque se avergüenza de hacer el ridículo; en cambio piensa que manejará bien su casa, el matrimonio, la política o la magistratura sin haber aprendido a comportarse con mujer, o con esclavo, ni con el conciudadano, ni con el gobernado o el gobernante”.

Virtudes (composición abstracta)

Virtudes, por Robert Nunnally

Ya que los pedagogos “enseñan a caminar por la calle con la cabeza baja, a tocar los salazones con un solo dedo, con dos el pescado fresco, el pan y la carne, a sentarse y ponerse el manto de determinada manera”, se preguntaba, “¿es imposible usar diestramente un plato o una copa, no reír a lo tonto, ni ser un gulusmero, ni cruzar las piernas, si no se ha aprendido desde la infancia; y, en cambio, se puede tener una participación irreprochable en la casa, la ciudad, el matrimonio o en una magistratura, sin haber aprendido cómo deben comportarse los unos con los otros?”.

Hoy tenemos, creo, el mismo problema, aunque planteado en términos más complejos.

Hemos de enseñar a los adolescentes a gobernar su vida y a convivir con los demás, inculcarles valores y hábitos que les permitan desempeñarse con dignidad y ser justos en una sociedad que les ofrece libertad absoluta y una competencia despiadada. Pero lo que se despacha en la escuela, a partir de la primaria, son, exclusivamente, raciones de matemáticas, lengua, historia o inglés. Y los buenos profesores, que los hay, sufren porque lo que se les pide (los planes de estudio, sus directivos, los padres…) es que expliquen su materia y no que eduquen a sus alumnos.

“Si los hombres no se hacen mejores con la educación –afirmaba Plutarco–, se malgasta el sueldo de los pedagogos”.

¡Y el presupuesto que dedican a educación el Ministerio y las comunidades!, tendríamos la tentación de añadir, en este comienzo de curso.

Pero, por suerte o por desgracia –piense cada uno lo que quiera–, la escuela tiene hoy un papel limitado en el aprendizaje. Sobre todo en el de los valores y comportamientos sociales. En esta materia, la familia, las autoridades públicas, los medios de comunicación y la propia ciudadanía se reparten –nos repartimos– las responsabilidades. Y me temo que la asignatura ¿Cómo deben comportarse unos con otros? es una “maría” en todos ellos.

Por eso, todos, y no sólo los profesores, deberíamos bajarnos el sueldo… y la pensión.

* Plutarco “Si la virtud puede enseñarse” Obras morales y de costumbres (Moralia). T. VII. P.23-27. Ed. Gredos, Madrid 1995.

3 comentarios a “¿Puede enseñarse la virtud?”

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  1. Ric dice:

    Qué cierto!
    Desgraciadamente la escuela no hace mucho hincapié en esta materia (Educación para la Ciudadanía, quizás?).
    Independientemente de eso creo que el entorno familiar es el lugar donde más importante es tratar con valores, maneras de comportarse, entendimiento de la vida …
    Pero en esta sociedad tan ocupada y especializada (compartimentalizada) los padres tienden a dejar la educación (toda) en manos de los “expertos”, el sistema educativo.
    Así que la asignatura más importante se queda en tierra de nadie.
    Los medios de comunicación, qué decir, se mueven por objetivos de otra índole … nada más que ver lo ocurrido con CNN+.

    Slds,

    Ric

  2. patricia dice:

    Estoy de acuerdo en que para educar a un hijo además de preparación se necesita estabilidad emocionaly respeto por uno mismo y por el ser que ha nacido de tí. Lo que se aprende de los padres es fundamental para la creación de la personalidad del niño, la escuela creo que sólo es el escenario para ponerlo en práctica y ayuda si hay una base antes. si padres y profesores trabajaran juntos verdaderamente por el bien del niño y no guiados por sus miedos, fobias, complejos y demás otro gallo nos cantaría.

  3. Eva dice:

    Existe una universidad de padres, iniciativa de José Antonio Marina, que precisamente parte de la base de que se puede educar a los niños para que sean personas felices y buenas, que al fin y al cabo es lo que todos queremos para nuestros hijos, y que para esto (como a él le encanta repetir) se necesita a la tribu entera. Así que parece que sí, que todos estamos implicados en esta difícil tarea, y deberíamos ser menos complacientes y aplicarnos más a ello, sin echar balones fuera todo el rato (políticos, sistema educativo, pérdida de valores de la sociedad..etc). En ese sentido también me parece interesante la asignatura Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, toda ayuda es poca…


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