Primavera en el Instituto

Jueves 12/05/2011, por Patricio de Blas (32 artículos)

Los medios han recogido ampliamente el anuncio electoral –y electoralista–, hecho por la Comunidad de Madrid de crear, tras las elecciones, un “instituto de excelencia”, un vivero, decía la Presidenta en la cadena SER, de futuros escritores y premios Nóbel de la nación.

Al parecer, la Comunidad se propone reunir, en el Instituto de S. Mateo, a ochenta alumnos brillantes (aclaran: con notas superiores a 8) con un número no precisado de profesores seleccionados (¿Los número uno de la oposición, los que más suspenden, los que más libros han publicado….?).

Una estudiante japonesa de visita en Frankfurt con una estudiante alemana

Día 3 del intercambio Tamagawa - Frankfurt (2008), por Juls

¡Vaya novedad! dirán ustedes, ya existen varios centros –públicos y privados– en cada provincia con ese tipo de alumnos. Lo nuevo es que, en este, los alumnos escogidos no se mezclarán con compañeros más flojos, y podrán, así, completar los programas de todas las asignaturas. Y “sabrán más”.

Pero no es el de S. Mateo el instituto que el jubilado del rincón quiere asociar a la primavera. El instituto al que me refiero es de Vallecas, en Madrid. Y “Primavera”, aquí, es la eclosión de las ganas de aprender, de vivir y de convivir de un grupo de alumnos de primero de bachillerato, capitaneados por Teresa, una de las (y los) excelentes profesionales que crean ilusión, ganas de aprender, y abren horizontes a los adolescentes de nuestros institutos.

Un grupo de 22 alumnos acaba de regresar –como otros años– de su viaje a Rheine (Westfalia) donde ha convivido con un grupo de colegas alemanes (capitaneados por Ralf), que devolverán la visita pasados los exámenes de junio. Durante ocho días se han alojado en sus casas y convivido con sus familias, han asistido a las clases del Instituto de aquella ciudad, han visitado Hamburgo… Antes –y después– se han cruzado docenas de e-mails, han preparado concienzudamente la visita y han anotado, para su informe final referido a varias disciplinas, sus observaciones y sus vivencias. Y sí, como los alumnos de Vallecas no estudian –todavía– alemán, se han entendido en su inglés y en español –que sí estudian los alemanes.

Escribía hace años Máximo Piatelli-Palmarini, físico, profesor del Massachussets Institute of Tecnology (MIT), investigador con J. Monod, del Instituto Pasteur, esto que sigue:

“Es un secreto a voces que los primeros de la clase acaban siendo por lo general bibliotecarios, profesores o funcionarios, mientras que algunos de los que fueron en su día desesperación de la familia podrán pagar tranquilamente un año entero de sueldo a quien tiempo atrás se les había puesto como modelo… El éxito o fracaso escolar no guardan mucha relación con lo que después tendrá verdadera importancia en la vida adulta.” *

Entenderán, por eso, que entre los dos anuncios de primavera aludidos, el profesor jubilado que suscribe se quede, como lo haría el de Massachussets –somos de la misma quinta–, con el de Vallecas.

* Las ganas de estudiar, pág 14. Ed. Crítica, Barcelona, 1992.


3 comentarios a “Primavera en el Instituto”

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  1. Teresa Vidaechea dice:

    Aparte de sentirme encantada y muy agradecida a Patricio por su reconocimiento del Proyecto de “Intercambio Rheine-Vallecas”, lo que interesa más de su estupendo escrito  es  la oportunidad que nos brinda a profesores y profesoras, alumnos y alumnas, padres, madres y ciudadanos en general, de debatir sobre el significado de términos como “calidad y excelencia” aplicados a la Educación de nuestros jóvenes, extraordinariamente diversos, sí, pero seguramente más parecidos de lo que muchas veces se recuerda.
    La gran mayoría de nuestros alumnos son capaces de relacionarse entre sí de manera espontánea, conectar rápidamente y aprender de los otros “lo bueno”- y también lo malo, si no tienen otros referentes diversos al suyo- a una velocidad sorprendente, aún mucho mayor si conseguimos situarlos en el contexto adecuado y tienen la posibilidad de relacionarse con chicos distintos, por su cultura, sus gustos, su diferente situación económica, educación familiar, etc.. Entonces están en situación de darse cuenta de lo que tienen y de lo que carecen- y no me refiero sólo al plano económico- de relativizar lo propio, valorar lo ajeno, comprender mejor a los demás, a sí mismos y sus posibilidades para progresar en la vida y sí, para ser más felices y hacer más felices a los demás .
    Dice el refrán, que todo se pega menos la hermosura. No es verdad, también “se pega” lo hermoso cuando llegas a verlo, a conocerlo, a percibirlo, a saborearlo, a escucharlo… Y entonces se abren las puertas del sueño, de la imaginación, de los proyectos “y si yo pudiera hacer…saber…ir..hablar con.” y tras ellas nuestra esperanza en una sociedad mejor, más generosa, más humana, más justa, más educada y desde luego muchísimo más divertida.
    Y todo ello es posible cuando se pone el acento en aquellas actividades educativas, realizadas dentro o fuera del aula que integran, enseñan y a veces consiguen entusiasmar. Como sucede con Mila y su difusión del teatro, con Enrique y sus excursiones geográficas, con Ricardo y sus blogs llenos de aventuras maravillosas, en y con la naturaleza, que atraen y son la envidia sana del alumnado, con Guillermo y su saber hacer Arte en clase, con Soco que consigue enseñando Matemáticas promover el gusto y la percepción artística, y en fin, con las excelentes ideas de Piedad y las llevadas a cabo por muchos profesores y profesoras de mi centro, el IES Villa de Vallecas, a lo largo del curso, año tras año, cada vez con menos medios, con más pegas, con menos reconocimiento y con más cansancio.
    Y en lugar de cambiar el desviado rumbo, se refuerza la segregación del alumnado: por etnias, por su mayor o menor capacidad de adaptación al “régimen escolar”, mediante la separación, cada vez más radical, en todas las materias, de bilingües, y no bilingües. – “esto sólo lo sé en inglés profe”- comenzamos a oír atónitos, de excelencia y no excelencia. Y seguramente otras divisiones se avecinan.
    También existe la tendencia imparable de “segregar” al propio profesorado, mediante la creación de categorías docentes, entre profesores bilingües y no bilingües, y ahora para colmo, también como los niños, de excelencia y no excelencia.
    A todo lo anterior, hay que sumar la eliminación progresiva de la participación de los docentes en la gestión, organización y evaluación del centro; y el olvido, en fin, de todas sus otras importantes funciones pedagógicas reconocidas en la LOE- que por cierto, brilla cada vez más por su ausencia en esta Comunidad educativa-, para cuyo cumplimiento se requiere, cuanto menos, el interés de la Administración educativa, su respeto y apoyo. Todo lo contrario de lo que se está haciendo.
    Teresa Vidaechea

  2. No puedo estár más de acuerdo con mis amigos Patricio, a quien conocí siendo yo un pipiolo asesor técnico del MEC en la ilusionante década de los ochenta, en el CIDE, y Teresa, cpompañera de aventuras y desventuras didácticas, geográficas y científicas. Recien regresado de un viaje conjunto del IES Villa de Vallecas y el IES Ana María Matute, a Valencia, donde he explicado desde el Cardo y el Decumanus de la Valentia de la Roma republicana a la fisiología de los tiburones en el Oceanográfic. Un abrazo a Patricio y a Teresa.

  3. No puedo estár más de acuerdo con mis amigos Patricio, a quien conocí siendo yo un pipiolo asesor técnico del MEC en la ilusionante década de los ochenta, en el CIDE, y Teresa, compañera de aventuras y desventuras didácticas, geográficas y científicas. Recien regresado de un viaje conjunto del IES Villa de Vallecas y el IES Ana María Matute, a Valencia, donde he explicado desde el Cardo y el Decumanus de la Valentia de la Roma republicana a la fisiología de los tiburones en el Oceanográfic. Un abrazo a Patricio y a Teresa.


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Patricio de Blas
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