Otras políticas son otras miradas

Jueves 13/01/2011, por Pepe Cervera

Es posible que la divergencia política entre usted y su cuñado que ha cubierto de tensión las cenas navideñas desde hace años tenga una explicación racional. Es posible que el intolerable punto de vista de ese taxista que le llevó al aeropuerto y su radical incapacidad para comprenderlo pueda comprenderse.

Es posible que la incomprensión extrema de las posturas del otro que tantas veces nos ha llevado cerca de llegar a las manos con los amigos del colegio tenga su porqué. Es posible que, literalmente, la gente de izquierdas y la de derechas no vean el mismo mundo; o, más concretamente, no vean el mundo de la misma manera, lo cual explicaría muchas cosas. Porque es posible que la mirada de unos y los otros sea distinta, reflejando que sus cerebros acceden al mismo universo pero lo contemplan desde distintos ángulos. No es cabezonería del Otro, que se empeña en no ver las cosas evidentes y en fijarse sólo en las accesorias. es que el Otro tiene una opinión diferente porque no ve lo mismo que usted. Es posible que las diferencias políticas reflejen, ni más ni menos, que diferentes estructuras cerebrales. Porque cuando se hacen experimentos con personas de diferentes puntos de vista políticos y se analiza dónde miran, resulta que sus miradas están relacionadas con su postura ideológica. Su cuñado no es mala persona: es que vive, literalmente, en un mundo diferente.

Diferencias (ilustración por ordenador)

Diferencias, por laurita13

Hay un reflejo automático que sucede cuando dos personas están manteniendo una conversación, lo cual implica mirarse a los ojos con cierta frecuencia, manteniendo el contacto visual. En estas condiciones si uno de los interlocutores desvía la mirada fuera de los ojos del otro, pueden suceder dos cosas: que el segundo desvié también la mirada, dejándose guiar, o que se mantenga mirando al frente. Según un experimento realizado por científicos estadounidenses la susceptibilidad a estas llamadas ‘pistas visuales’ varía mucho entre distintas personas. Lo interesante es que varía de un modo consistente, y paralelo con la ideología política del individuo: las personas más de izquierdas (‘liberales’, en la terminología EE UU) tienden a dejarse llevar por las indicaciones de la mirada ajena, mientras que los de derechas (‘conservadores’ en los EE UU) no se dejan influir por la mirada ajena. Es decir, que las personas con valores más a la izquierda son susceptibles a la influencia de otras personas, mientras que los de derechas mantienen su propio criterio. Unos tienen una reacción más sintonizada con la sociedad, los otros con sus propios valores internos. No se trata de que una respuesta sea ‘más’ o ‘menos’ correcta: lo interesante es que son diferentes.

Como de costumbre, hay que poner algún pero al estudio, realizado con un número relativamente pequeño de invididuos (72); el diseño experimental sí parece bastante sólido, pues utiliza los tiempos de reacción (una medida inconsciente) para determinar el grado de influencia. Lo interesante es que esta diferencia en la forma de mirar puede convertirse con el tiempo en una diferencia en el modo de experimentar el mundo, porque distintas personas con diferentes simpatías políticas verán los mismos datos con una mirada diferente. Quienes miran con el resto de la gente, permitiendo que su mirada sea arrastrada por la de los demás, tendrán una visión más social, menos egoísta y solidaria. En cambio quienes mantengan su punto de vista a machamartillo serán menos susceptibles a la manipulación y más independientes. Ambas formas de mirar el mundo se benefician en realidad de la existencia de la otra; son complementarias. La finalidad última de la política, entonces, no debiera ser silenciar al adversario, sino encontrar el modo de combinar sus ventajas con las nuestras: complementar nuestra mirada con la suya para tener un panorama más real. Los datos de la ciencia sugieren que quizá sea ésta la esencia de la democracia: no derrotar al adversario, sino trabajar con él. Porque necesitamos su punto de vista para tener una idea más precisa del Universo.

Este artículo se publicó originalmente en RTVE.es el 10 de diciembre de 2010.

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