Lo que hay que tragar

Viernes 18/06/2010, por Vida Sencilla (577 artículos)

“Agotados nuestros mares por un consumo insensato y unas artes de pesca devastadoras, España y otros países desembarcan en costas supuestamente sin Estado ni regulaciones respetadas. Nuestra industria atunera usa redes de pesca que abarcan varios kilómetros y son guiadas por satélites que les informan dónde están los grandes bancos de peces. La consecuencia se impone a medio plazo, a un plazo cada vez más cercano: nuevo agotamiento que irá en detrimento de los pesadores locales”.

En su nuevo libro Lo que hay que tragar, Gustavo Duch utiliza fábulas, relatos y un lenguaje muy sencillo para explicar cómo funciona la política agraria europea o qué es la huella ecológica.

Lo que hay que tragar, de Gustavo Duch

Lo que hay que tragar, de Gustavo Duch

Para Duch, la agricultura globalizada de hoy es la mejor y más perversa expresión de la civilización capitalista: los bienes naturales disponibles para la producción de alimentos están ya casi privatizados: el mar, los ríos, las semillas, la tierra; la alimentación ha dejado de ser un derecho ciudadano para convertirse en una mercancía más que beneficia básicamente a los detentadores del capital. Una crítica al sistema informada y escrita, como señala Eduardo Galeano en el prólogo de este libro, “en un lenguaje milagrosamente capaz de convertir el plomo en pluma”.

Si quieres un aperitivo del libro, léete la fábula del árbol y el gusano. El autor, que también es coordinador de la revista “Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas” mantiene este blog.


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