La verdadera libertad

La mayoría de nosotros trabajamos demasiado duro. Es como si estuviésemos volando en una ruidosa lancha motora buscando, al mismo tiempo, un lugar tranquilo y en paz. Estamos resolviendo un problema, respondiendo solicitudes, preparándonos para lo siguiente, mejorándonos a nosotros mismos. Pero lo único que conseguimos es hacer más olas y más ruido donde quiera que vamos. Es contra intuitivo con nuestro condicionamiento ambicioso, pero la verdadera libertad llega cuando apagamos el motor y nos acercamos, naturalmente, a la quietud.

Tara Brach

Jueves 7/11/2013

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