India, la misteriosa

Viernes 4/06/2010, por Isabel Antón (1 artículos)

Todos dicen que quien la visita nunca vuelve a ser el mismo. Los conocidos que han ido sentenciaban intrigantes: “vete preparada para lo que vas a ver”. En mi estereotipo de lo que esperaba encontrarme en este país estaban los masajes, las compras, la pintura henna y las comidas picantes. Pero tras este periplo acompañando a especialistas en salud pública de la Fundación Bill Gates entendí que no hay preparación posible para visitar India.

Tras 24 horas de viaje, con un cansancio grande, encontré al taxista contratado, Vikram, esperándome paciente después de varias horas de retraso. Vikram portaba un cartelito con mi nombre en un aeropuerto abarrotado de gente.

Al salir, el calor asfixiante a pesar de ser las cinco de la mañana me abofeteó. Decenas de personas tumbadas unas al lado de otras, con ropajes de colores, durmiendo, captaron mi atención. Quise fotografiarles pero Vikram me llevaba rápido hacia mi limousine: un carrito destartalado –con aire acondicionado, eso sí– como una jaulita desde la que mirar el mundo exterior.

Los 45 minutos de travesía hasta el Hotel Taj Mahal fueron intensos. Calles vacías de coches y, bajo los puentes, muchachos jovencitos corrían como jugando, otros haciendo fogatas o bañándose en una salida de agua rota de la calle. Atisbé los primeros carritos, como furgonetas enanas sin puertas que sirven de transporte público. Y alguna que otra bicicleta con transporte para llevar dos personas cómodamente sentadas arrastradas por un hombre enclenque.

Puesto de chucherías

Al llegar al hotel mis sentidos despertaron.

Después de pasar la maleta y mi mochila por un control de seguridad entré en un enorme vestíbulo y los ojos se me aguaron: un olor a limón exquisito, un arreglo gigante de claveles rojos y blancos, una fuente de agua clara en mitad del gigantesco salón abovedado. Las cúpulas recubiertas de azulejos marinos, verdes, rojos, me impactaron sobremanera. Pensé en los ingleses, y su exquisita forma de vivir en India. Parada en mitad del círculo, no sabía hacia quién o dónde dirigirme. Todos parecían gente de negocios y las mujeres tan elegantes, vestidas a la manera tradicional con telas de un verde esmeralda bellísimo. Una muchacha atenta y educada me acompañó a mi habitación, donde me esperaba mi amiga, una botella de vino y una bolsita para los ojos con olor a incienso para ayudarme a conciliar el sueño.

Al día siguiente nos levantamos temprano para ir a Patna (capital del estado de Bihar), la única región en India donde la polio todavía no está erradicada. De hecho, este viaje pretendía resolver el misterio y empujar a buscar soluciones. En 2009, hubo 15 casos de niños afectados. Lo peor es que cada cuatro años aparece un pico de nuevo y la enfermedad se dispara y afecta a miles de niños.

En Patna nos esperaba un coche oficial de la Organización Mundial de la Salud y comenzamos un viaje en el tiempo. Cruzamos el río para llegar a una zona donde la población carece de letrinas, agua potable o escuelas. En las miserables aldeas que visitamos, vimos niños por doquier, sucios y de ojos hermosos, cubiertos por harapos, jugando siempre. Una abuela suele encargarse de ellos. Salían a recibirnos tímidos para seguirnos a unos pasos de distancia sin hablar, solo mirándonos.

Les pedimos cartillas de vacunación, información importante para entender por qué siguen apareciendo casos. Entendí que el problema va más allá del dinero; la higiene es nula; vacas, excrementos, falta de agua potable, nomadismo, inundaciones en época del monzón… y a pesar de las dificultades dos veces por semana hay vacunación de recién nacidos y menores de cinco años.

Dos gotas para evitar muletas de por vida

Muchas madres ya no creen en los efectos de la vacuna o, peor todavía, sospechan de ella ya que sus chiquillos han sido vacunados hasta 20 veces y a pesar de ello continúan en riesgo. La gente influyente de cada poblado trabaja para educar a las madres para que den a los niños esas dos gotas de medicina administradas en la boca que les salvan de unas muletas de por vida. Pero el tiempo no juega a su favor. Han pasado ya demasiados años en el intento y están cansadas. Los trabajadores de salud luchan contra la desidia y el desánimo.

A mí me quedan los ojos de los niños.

Recibí de la India una conciencia clara. Ya no puedo cerrar los ojos porque no hay marcha atrás: en occidente lo tenemos todo, TODO, y nuestra obligación es compartir, cada uno en lo que pueda, para que mejoren sus condiciones de vida. No puedo olvidar a una madre tendiéndome su hijo de mirada vidriosa, con glaucoma, pidiéndome dinero mientras yo viajaba con las ventanas cerradas hacia mi hotel de cinco estrellas.

Pido al universo por esos hermanos que sufren a diario, y pido por los que estamos en este lado para que la conciencia nos empuje a ayudarles, cada uno en lo que podamos y sobre todo que no nos quejemos más, que actuemos en una causa común. Elijo la consciencia.


7 comentarios a “India, la misteriosa”

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  1. nelly barreras dice:

    Es fascinante como puedes darte la idea de un lugar que nunca has visitado, gracias al recurso de la descripcion utilizado en este articulo. Y el mensaje esta claro…No nos quejemos mas por favor..

  2. Tomasin dice:

    Hola, tengo unas ganas casi infinitas de ir a la India, pero me gustaría ir con gente que hace algo por los demás y al mismo tiempo que tenga tiempo libre para viajar a sitios mágicos como los que relató Kiplin o Hesse, en Kim y Sidartha respectivamente.
    Si alguien me recomienda alguna pandilla o alguna ong, o un lugar para informarme de vuelos y hoteles para ir este verano se lo agradecería.
    pd. yo como Isabel Antón dentro de mis posibilidades ayudaría lo que pudiera…

  3. petra dice:

    Para Tomasin: La Fundación Vicente Ferrer organiza viajes para conocer su obra en India y de paso con recorridos turísticos muy interesantes. Entra en la página de la Fundación o llámales. Merecerá la pena seguro.

  4. Ana Isabel Lopez dice:

    Hola, Isabel. Soy tu amiga de Madrid del doblaje ¿te acuerdas? Cuantas ganas tengo de verte o saber tu correo. Por favor si lo ves mi correo es ailgarcia@hotmail.com. Besos

  5. Tomasin dice:

    gracias Petra,

  6. Ana Isabel Lopez dice:

    isabel no ves mi mensaje, me encantaría que me contestaras.

  7. Natalia Martín Cantero dice:

    Hola Ana Isabel,
    Está avisada, ¿eh? Por nuestra parte misión cumplida. Un saludo, Natalia


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Isabel Antón
Isabel Antón
Madre y maestra de Yoga

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