Tu dolor es mi dolor: familias y zonas de conflicto

Jueves 15/07/2010, por Marian Giménez (2 artículos)

El dolor de una madre palestina y de una madre judía por la pérdida de un hijo es el mismo. La identificación a través del dolor produce el encuentro y esto da como resultado un mensaje de paz.

En un reportaje reciente sobre el conflicto que vive Guatemala, donde cada día se producen numerosos homicidios y violaciones a mujeres y niñas, la escritora Laura Esquivel escribe sobre lo que pensaban los mayas en la antigüedad: “El universo no es otra cosa que una matriz resonante a la cual nos podemos conectar para obtener toda la información que necesitamos. No hay una sola partícula, por más pequeña que sea, que no comparta información con las demás, por medio de una transmisión invisible y silenciosa (…)”.

De la misma manera, señala Esquivel, los científicos están descubriendo que las sociedades comparten pensamientos y que estos pensamientos crean genes de información que organizan el comportamiento de un determinado grupo social hasta que ese patrón de pensamiento cambia y, con él el comportamiento de todo el grupo.

Existe un grupo social, el Círculo de Padres-Foro de Familias, formado por 500 familias judías y palestinas que vienen trabajando desde hace años para crear nuevos patrones de pensamiento y comportamiento en sus respectivos pueblos: para recordar que a ambos lados del conflicto hay rostros humanos, y mirarlos de frente.

Lágrimas. El ojo de una mujer que llora.

Lágrimas, por Rachel Montiel

Como me explicaba Federico Zukierman, el coordinador de la organización en España, el dolor de una madre palestina y de una madre judía por la pérdida de un hijo es el mismo. La identificación a través del dolor produce el encuentro y esto da como resultado un mensaje de paz. No es que pierdan su identidad, es que la están redescubriendo.

¿Tiene esto algo que ver con la perspectiva sistémica? Este enfoque sostiene que la familia es algo más que la suma de sus componentes. Se parte de la idea de sistema, en donde cada elemento está en interacción con otro. En esta teoría, la familia se considera un sistema dinámico, condicionado a una red de comunicaciones, leyes, reglas entre los miembros que actúa como una cadena entrelazada en la que todos influyen e interaccionan en la naturaleza del sistema y a su vez se ven afectados por el mismo.

El psicólogo J. Haley amplió y trasladó este concepto de la familia a cualquier grupo que mantenga relaciones estables y prolongadas. Enlazando con esta idea, hay que tener en cuenta que la familia forma parte de grupos más amplios. Desde el enfoque sistémico, obviamente se tiene en cuenta la familia de origen, sistemas de parentesco, de amistad, del barrio donde se ha vivido, de la comunidad a la que se pertenece, de la cultura de la que se procede y en la que se vive.

Uno de los conceptos básicos del enfoque sistémico es la circularidad; es imprescindible para cualquier terapeuta no perder de vista este concepto, que lleva implícito en la práctica clínica, observar, escuchar e intervenir, teniendo en cuenta la interacción circular, propia de un contexto relacional.

Tradicionalmente, desde una orientación clásica ha prevalecido el esquema Estímulo-Respuesta. Se trata de una explicación lineal de los fenómenos, que convierte a los dos polos (Estimulo y Respuesta), en entidades “congeladas”, donde parecen coexistir, unos encuadres fijos de estímulos y otros tantos para las respuestas. Se transmite un funcionamiento con dirección única.

Esta concepción empobrece enormemente la gran plasticidad y complejidad que se da en el comportamiento humano y en las relaciones con los “otros”. Entiendo por comportamiento humano, no sólo las acciones, conductas, actos volitivos, sino el amplio campo de las emociones, sentimientos, pasiones que por otro lado todos los grupos sociales tienen y comparten, desde el odio más exacerbado al amor por el semejante.

Pues bien, desde la perspectivas sistémica se atiende a un encuadre circular, donde el Estímulo y la Respuesta se van relacionando e influyendo mutuamente, transformándose ambos respectivamente en estímulos y respuestas a su vez, que van a afectar a todo el sistema de relaciones y comportamientos.

Vuelvo al principio del texto en el que Laura Esquivel, hablaba de los mayas; básicamente y de una forma poética, las nociones y conceptos expresados anteriormente están contenidos en lo que ellos llamaban “la interconexión”.

Para explicar el horror que se está cometiendo en Guatemala, como en otros tantos conflictos, los individuos y los sistemas a los que pertenecen, que realizan y promueven tanta destrucción y vejación del ser humano, sólo cabe explicarlos bajo el paradigma de la desconexión con el entorno: actúan por su cuenta, como una célula cancerígena que va atacando a todo el cuerpo, que sin embargo en su origen fue una célula que dio vida. No pueden ver ni sentir el rostro humano del otro.


4 comentarios a “Tu dolor es mi dolor: familias y zonas de conflicto”

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  1. Josefina dice:

    Excelente reflexión sobre lo que nos une como seres humanos. Gracias!

  2. Alejo dice:

    Desde el punto de vista sistémico los victimarios, aquellos creadores de las atrocidades que manchan la historia de la humanidad, también están al servicio de algo más grande. Victimas y victimarios están vinculados a su entorno de una forma de tan profunda que el mismo sistema los escoge para ser vehículo de dinámicas imposibles de concebir.

    Pienso que, sin quitarle sus responsabilidades, los victimarios, estos no son simples seres anómalos. Todos estamos al servicio del sistema al que se pretenece, al cual y sin interpretaciones moralistas, respondemos buscando pasar la vida, inclusive a través de la muerte.

    Seguir excluyendo a unos y no verlo dentro de un plano mayor, es seguir el pensamiento lineal y reduccionista.

  3. Patricia dice:

    Cuando uno ve lo que pasa a su alrededor se da cuenta de lo necesario que es “ver al otro con rostro humano” . Comprenderíamos mejor a las personas y esto seguramente nos llevaría a no hacernos tanto daño los unos a los otros.
    Gracias por el artículo.

  4. Natalia dice:

    Marian,
    me ha encantado! Creo que todos estamos conectados en el todo! Gracias por ayudarnos a recordarlo.


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Marian Giménez es psicóloga y psicoterapeuta, especialista en adicciones. Actualmente trabaja en terapia individual, parejas y familias.

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