El lado chungo de las cosas

Miércoles 12/03/2014, por Natalia Martín Cantero (54 artículos)

Si no tienes tiempo para seguir leyendo más allá de este primer párrafo, la cuestión se resumiría así: estamos naturalmente predispuestos para fijarnos en el lado chungo de las cosas.

Dicho de otra manera, nuestros cerebros están optimizados para sobrevivir, pero no necesariamente para ser felices. Puedes conseguir el trabajo ideal (bueno, hoy día dejémoslo en trabajo a secas), una pareja maravillosa, ganar la lotería, y todavía encontrar algo (o mucho) de lo que quejarte. ¿Te suena?

¿Quién eres? Dos caritas pintadas. Una sonriente, la otra triste.

¿Quién eres?, por Michelle Bulgaria

El neuropsicólogo de la Universidad de Berkeley Rick Hanson expone en su libro Hardwiring Happiness: The New Brain Science of Contentment, Calm, and Confidence (sin traducción al español por el momento) cómo y por qué nuestro cerebro está programado para centrarse en lo negativo; un hecho que explica muchas cosas.

Cuando leía esta interesante entrevista con Hanson recordé otra que tuve ocasión de hacer hace unos meses al autor y conferenciante Max Strom, quien insiste machaconamente en algo que ya decía Cicerón: la gratitud es la madre de todas las virtudes. Hanson viene a recomendar lo mismo, y lo sostiene con la ciencia en lugar de la intuición. Su propuesta es “acondicionar” el cerebro, por así decir, para que las experiencias de felicidad, fortaleza o amor ganen terreno dentro de la materia gris.Para ello, el primer paso es recordar que la estructura neural se construye a partir de repeticiones de patrones de actividad mental. “El problema es que al cerebro se le da muy bien construir a partir de las experiencias negativas”, señala Hanson. Aprendemos inmediatamente del dolor –el gato escaldado del agua fría huye–, pero con las experiencias positivas ya es otro cantar. Tanto es así que Hanson llega a decir en su libro que con el pensamiento positivo “se desperdicia en el cerebro”. ¿Por qué?

El pensamiento positivo es, por definición, conceptual y generalmente verbal. Y esto no tiene, en el fondo, un gran impacto en nuestra psique. Como ya sospechábamos, en particular cuando nos levantamos con la pata izquierda, Hanson señala que muchas de esas personas que se pasan el día mareándonos con eslóganes positivos “no son más que idiotas”. Y es que lo importante, lo que cambia la vida no es el pensamiento positivo, sino el pensamiento claro: “Creo que es importante ser capaz de ver el mosaico completo de la realidad”, apunta.

Retrocedamos un momento. ¿Por qué nos fijamos más en lo negativo? Porque en el pasado, cuando nos alojábamos en cuevas, era fundamental para nuestra supervivencia tener bien presentes amenazas cotidianas como los depredadores. Mientras que el olvido de una experiencia positiva no es crucial –siempre se puede recordar al día siguiente–, ignorar experiencias negativas podía conducir a la muerte. Por tanto, a diferencia de lo negativo, lo positivo no pasa de forma automática a esa zona de almacenamiento de nuestro cerebro que reutilizará esas señales como advertencia. En palabras de Hanson, tenemos un “Velcro para lo malo, Teflon® para lo bueno”. Y esto explica por qué la información negativa sobre una persona se recuerda mejor que la información positiva, algo obvio en el mundo de la política, por ejemplo.

El remedio propuesto por Hanson es “internalizar” el sentimiento de tener nuestras tres necesidades básicas cubiertas: seguridad, satisfacción, y conexión. Por ejemplo, las experiencias de relajación y calma, de sentirte protegido refuerzan nuestro sistema de seguridad. Quienes son capaces de internalizar una y otra vez la sensación de calma, tienen más posibilidades de enfrentarse a situaciones de estrés sin entrar en modo reactivo. Lo mismo sucede con nuestra necesidad de satisfacción y las experiencias de gratitud o logro, que nos llevan a ver las riquezas de nuestra vida y nos protegen frente a las pérdidas que experimentemos. De la misma forma, cuanto más cultivemos el sentimiento de compasión, bondad, de amor a otros y uno mismo, más protegidos estaremos frente a situaciones en las que nos den de lado.

“En mi opinión”, concluye Hanson, “si eres capaz de internalizar repetidamente lo bueno para cultivar tu fuerza interior, podrás lidiar con lo malo. Internalizar lo bueno está motivado por el reconocimiento de que la vida puede ser muy dura”.

“Las experiencias dolorosas son algo más que malestares pasajeros. Inclina tu mente deliberadamente hacia lo positivo. Esto no es mirar el mundo con gafas de color rosa. Dado nuestro sesgo hacia lo negativo, sólo estás equilibrando el campo de juego”

Rick Hanson


2 comentarios a “El lado chungo de las cosas”

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  1. Victor Manuel Valenciano dice:

    De alguna forma, simplista quizá, esto consista en que es necesario que exista el tropiezo para saber lo vulnerables que somos y su conocimiento nos avisa para proteger nuestra integridad. Es necesaria la sombra para cobijarnos en verano y la luz para esclarecer la oscuridad. Resumiendo: una cuestión de equilibrio de luces y sombras.

  2. [...] VIDA SENCILLA Comparte esto:FacebookTwitterGooglePinterestImprimirCorreo electrónicoGoogle+ Francisco GuerraMe [...]


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