Dejar ir

El proceso de dejar ir comienza en el punto en que reconocemos lo atrapados que estamos. Estar atrapados es negativo, pero el hecho de que lo reconozcamos es positivo. Es como si hubiéramos pasado toda nuestra vida en una casa con las ventanas muy sucias, tan sucias que ni siquiera sabíamos que tenía ventanas. Lo que al principio parece acogedor gradualmente se vuelve claustrofóbico. Comenzamos a cuestionarnos lo que hasta ahora era seguro y familiar. Este cuestionamiento es muy poderoso. Para nuestra sorpresa, mientras exploramos cuidadosamente nuestra pequeña casa, una partícula de suciedad se desprende de una ventana y descubrimos un agujero que nos permite ver que hay todo un mundo ahí fuera. Esa pequeña mirilla despierta nuestro deseo de ser libres.

Judy Lief, “Letting Go”

Jueves 9/09/2010

Este artículo todavía no tiene comentarios.


Hacer un comentario

Subir

Si entras con tu cuenta es aún más fácil: | Iniciar sesión


+

Si conectas, colabora

Síguenos en Facebook RSS

Contamos contigo

Necesitamos el apoyo de nuestros lectores. Puedes colaborar económicamente o enviando contenidos (textos o material gráfico) acordes con la línea editorial de Vida Sencilla. Las sugerencias siempre serán bienvenidas.