De qué se arrepienten los moribundos

Jueves 1/03/2012, por Natalia Martín Cantero (54 artículos)

Durante muchos años, la enfermera australiana Bronnie Ware estuvo al cuidado de personas en su lecho de muerte, a las que preguntó sobre aquello de lo que se arrepentían. Ware agrupó estas cuestiones en cinco bloques y escribió sobre ello en su blog, Inspiration and Chai, cuya popularidad dio lugar a un libro.

El libro “30 Razones para vivir” recoge los testimonios de más de mil personas de diferentes niveles educativos y extracción social mayores de 65 años. Lo que estos hombres y mujeres revelan sobre sus errores y aciertos coincide en gran medida con lo que cuenta Ware.

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Casi cabría hablar de cinco mandamientos en lugar de cinco arrepentimientos, tal es la popularidad del escrito de la enfermera. Algo que, en mi opinión, tiene mucho que ver con la sed de cuestiones importantes y bien contadas que los medios tradicionales ofrecen con cuentagotas.

Un detalle interesante es que los lamentos de los moribundos se refieren a cosas que no hicieron: la gente no parece arrepentirse de algo que sí hizo. Quizá porque, como dijo Ware en declaraciones a la BBC, “todo lo que hacemos en nuestra vida, bueno o malo, nos ayuda a aprender algo. Por eso es más común arrepentirse de algo que no hicimos”

Si ya lo conoces, puedes saltar al final del post. En caso contrario, estas son las cinco principales cosas de las que se arrepienten los moribundos, de acuerdo con Ware:

1. Ojalá hubiera tenido el coraje de ser fiel a mi mismo y vivir la vida que quería en lugar de la que otros esperaban de mi.

“Este es el arrepentimiento más frecuente. La mayoría de la gente no ha cumplido ni la mitad de sus sueños y va a morir con el conocimiento de que esto se debe a las decisiones que ha tomado o dejado de tomar. La salud trae consigo una libertad de la que muy pocos son conscientes hasta que ya no la tienen”.

2. Me gustaría no haber trabajado tan duro.

“Es la reflexión de todos los hombres a los que cuidé. Echan de menos la infancia de sus hijos y la compañía de sus parejas. Se arrepienten profundamente de haber pasado tanto tiempo en la rutina de una existencia dedicada al trabajo”.

3. Ojalá hubiera tenido la valentía de expresar mis sentimientos.

“Muchas personas suprimieron sus sentimientos para evitar conflictos. Como resultado, se conformaron con una existencia mediocre y nunca llegaron a lo que podrían haber sido capaces de alcanzar. Muchos desarrollaron enfermedades relacionadas con la amargura y el resentimiento”.

4. Me gustaría haber estado en contacto con mis amigos.

“A menudo no se percataron de lo valiosos que son los viejos amigos hasta que llegaron al final. Todo el mundo que está muriendo echa de menos a sus amigos”.

5. Ojalá me hubiera permitido ser más feliz.

“Muchos no comprendieron, hasta el final, que la felicidad es una elección. Se mantuvieron apegados a sus antiguos hábitos. El miedo al cambio les hizo fingir, ante ellos mismos y ante los demás, que estaban satisfechos”.

Lo que dice la enfermera me parece triste y bello, como este monólogo final. Lo sabemos, lo hemos leído muchas veces. Pero ¿de verdad es posible cambiar? Un conocido me explicaba hace poco que, si pudiera volver atrás, se daría un gran abrazo. Creo que eso mismo haría yo.


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