Blogueras por una maternidad consciente

Jueves 10/11/2011, por Natalia Martín Cantero (54 artículos)

“Dadme otras madres y os daré otro mundo”, decía San Agustín. Esto es lo que se proponen las 15 autoras, todas ellas blogueras, de Una nueva maternidad, un libro de crianza reflejada no por psicólogos, pediatras o gurús sino “por madres que reflexionamos, estudiamos y trabajamos a la vez que criamos y alimentamos a nuestros hijos con el amor, el respeto y la corresponsabilidad de nuestras parejas”.

“El mundo no se cambia desde fuera. No lo cambian los políticos, ni siquiera los indignados. El mundo se cambia desde los hogares”, dice María del Mar Jiménez, una de las autoras. Ejecutiva en el sector de investigación de mercados antes de dar a luz a su hijo, hace seis años, Jiménez escribe en El Blog Alternativo, un sitio de referencia cuando se habla del nuevo paradigma social del que forma parte la crianza consciente.

“Hoy estrenamos una nueva maternidad que no vemos en la televisión ni en las películas ni en las cuñadas, suegras o hermanas”, dijo recientemente en la presentación del libro.

Portada del libro Una nueva maternidad

Portada de la obra conjunta

Entrevista a María del Mar Jiménez

Pregunta: ¿En qué consiste, exactamente, esta nueva maternidad?

Respuesta: El ejercicio de la maternidad debería ser placentero y liberador, en lugar de sacrificado y opresor. Y esto solo se conseguirá cuando la maternidad sea valorada por la sociedad en su conjunto, más preocupada por la producción que por la reproducción y la crianza, a pesar de que ambas funciones son fundamentales para su supervivencia y salud.

Queremos que nos permitan vivir plenamente la maternidad y la crianza como etapas que pueden cambiarlo todo en tu vida si tú quieres. No te conformes con lo que te dan, no anules esa parte de ti si es que quieres desarrollarla. La crianza consciente es un derecho, muy enturbiado porque el poder se rige por valores muy competitivos, tradicionalmente masculinos. Pedimos cosas como la racionalización de los horarios, más teletrabajo… No es una necesidad de las madres, es un beneficio social de las personas”.

P.: ¿A quién está dirigido el libro?

R.: Lo entenderá mejor quien haya oído hablar de la crianza con apego. Pero es para que todas las mujeres tengamos más opciones para reflexionar. Hay otra forma de criar y vivir la maternidad con placer y elementos de discernimiento. Elegimos, no hacemos las cosas en modo automático como se ha hecho durante tantos años.

Hacen énfasis en la necesidad de no delegar tanto en figuras externas de autoridad.

P.: ¿Tanto daño hacen?

R.: Tendemos a delegarlo todo en esas figuras de autoridad, en médicos o pediatras que muchas veces no están actualizados. El consejo es éste: infórmate, llénate de poder y sigue tu instinto.

P.: ¿Cómo valora el comportamiento, en general, de madres con visibilidad, como políticas o famosas?

R.: Tenemos mujeres visibles y madres invisibles. Hace un siglo era impensable ver a mujeres en un Ministerio o altos puestos y ahora, aunque aún no habitual, existe. Hemos conseguido ocupar un espacio público y remunerado y por eso hay que agradecer a nuestras antecesoras ese trabajo y esfuerzo. Pero no nos quedemos ahí, muchas queremos trascender ese concepto de liberación en el que nos hemos "puesto los pantalones" e ir más allá.

Si las ministras madres recientes han elegido voluntariamente priorizar su trabajo y delegar la infancia de sus hijos en otros, enhorabuena porque el sistema actual ya permite eso, antes no. Pero habrá verdadera igualdad cuando alguna ministra -yo no conozco ninguna- se coja un año de excedencia para criar a su bebé y a sí misma y "le guarden su silla".

P.: Pero no todo el mundo se lo puede permitir.

R.: Quien tiene un por qué encontrará siempre el cómo. El dinero es una excusa. No falta dinero o información, falta conciencia y voluntad, en general. No se trata de trabajar fuera de casa o no hacerlo sino de entender y atender más las necesidades de los niños pequeños y las nuestras propias.

P.: Mi cuñada me recomienda que siga el método Estivill (dejar llorar al niño). ¿Qué le digo?

R.: Sigue tu corazón. Recupera la cultura de las nanas. Los niños no son un tamagotchi. No tienen el botón de apagar.

P.: ¿Tengo el enemigo dentro de casa?

R.: El enemigo dentro de casa lo tenemos todas. A los niños no hay que hacerles dormir, sino acompañarles y facilitarles el sueño. Antes sólo teníamos eso, opiniones como la de Estivill, Ferber y similares. Pero ahora los científicos y expertos explican que las necesidades de sueño de los bebés son distintas. Es importante leer otras cosas y ver cuál es la más acertada para las necesidades de tu familia. Es importante, también, saber que en muchas otras sociedades –de hecho, en la mayoría– se duerme con los niños. Por encima de todo ello lo que queremos mostrar es que hay otras maneras de vivir la maternidad. Y sólo podrás elegir libremente si conoces más opciones.

P.: Ligan su sentimiento de identidad a su rol de madres. ¿Pero qué pasa cuando el hijo se hace mayor?

R.: La crianza de un niño dependiente es solo una etapa y por eso, como mujer decido vivir con intensidad mi rol de madre como lo he hecho en otros momentos vitales, y no perdérmerlo ni disfrutar de miguitas. Luego la vida sigue y tú con ella. Puedes usar el trampolín de la maternidad como una etapa de desarrollo personal. Y después, cuando el hijo es más independiente, aprovechar todo ese enriquecimiento personal para ti, para reconvertirte o mejorar.

Nadie osaría decirle a un adolescente o una persona enamorada que se desapegasen de ese momento porque caduca.

P.: ¿Por qué los padres tenemos que castrarnos?

R.: La lactancia, por ejemplo, es para muchas mujeres un elemento de poder femenino. No sólo nos hacemos fuertes a través del trabajo. Porque durante unos meses o años de tu vida te dediques más a los niños y a ti misma no vas a perder todos los trenes porque pasan muchos. Lo insensato es realmente no coger los trenes cuando llaman a tu puerta…

P.: ¿Qué proporciona la red? ¿Por qué un libro nacido en la red?

R.: En la sociedad actual no tenemos tribu, y a menudo estamos solas. A falta de tribu, la red nos escucha, nos da cobijo y la posibilidad de compartir nuestros problemas o recibir consejos con una mujer de Chile, otra de Burgos o de Santander. La soledad es el enemigo número uno de la mujer moderna.

Esta entrevista se publicó originalmente en El País el 7 de noviembre de 2011.


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