Algo va mal. Para entender lo que nos pasa (I)

Viernes 15/11/2013, por Patricio de Blas (32 artículos)

“Hay algo profundamente erróneo en la forma en que vivimos hoy. Durante treinta años hemos hecho una virtud de la búsqueda del beneficio material: de hecho, esta búsqueda es todo lo que queda de nuestro sentido de un propósito colectivo”, dice en “Algo va mal” el historiador Tony Judt, figura de referencia para entender la historia del siglo XX. Sin embargo, este estilo materialista y egoísta de la vida contemporánea no es inherente a la condición humana.

La crisis económica, social y política nos castiga por partida doble. Sufrimos sus consecuencias y tenemos que aguantar a políticos, economistas, periodistas y profetas que nos ofrecen todo el rato diagnósticos y recetas a la medida de sus intereses, o de sus deseos, o nos anuncian para no sé qué trimestre de qué año el final de todos los males. En medio de esa algarabía, se echa de menos una visión serena, de conjunto, que nos ayude a comprender lo que pasa y a tomar decisiones juiciosas.

Pues bien, con la osadía propia de la vejecia, que diría Gracián, me atrevo a recomendar a los seguidores de Vida Sencilla la lectura de un par de libros que ofrecen claves útiles para comprender la naturaleza del mal, las fuerzas que lo producen y hasta sugieren qué podríamos hacer para corregir este rumbo en que nos han embarcado, hay que decirlo también, con nuestra complacencia.

Algo va mal (2010), de Tony Judt

Se trata de: Algo va mal (2010), el testamento político del malogrado historiador británico Tony Judt, autor de referencia para entender la historia del siglo XX, y de El precio de la desigualdad (2012) del economista norteamericano, y premio Nobel, Joseph Stiglitz. Ambos nos describen el mismo escenario: una desigualdad galopante que está acabando con el modo de vida europeo de posguerra, con los valores en que se sustentaba, y hasta con la propia democracia. La riqueza se concentra progresivamente en unos pocos (el 1% que señala Stiglitz para los Estados Unidos), mientras la clase media se reduce y el número de pobres aumenta.

Tony Judt resume así, en las primeras líneas de Algo va mal, la naturaleza del problema: “Hay algo profundamente erróneo en la forma en que vivimos hoy. Durante treinta años hemos hecho una virtud de la búsqueda del beneficio material: de hecho, esta búsqueda es todo lo que queda de nuestro sentido de un propósito colectivo”. Pero, este estilo materialista y egoísta de la vida contemporánea –escribe enseguida- no es inherente a la condición humana, resulta de una serie de factores sociológicos, ideológicos y políticos que el autor analiza desde una postura independiente y audaz.

El argumento del libro es precisamente ese: la victoria, a partir de la década de 1980, de la obsesión por la riqueza y la admiración por los ricos, del culto a la privatización y el desprecio de lo público y de los mercados desregulados, sobre una forma de sociedad que había permitido superar las ruinas de la Gran Depresión de los años 30 y de la Segunda Guerra Mundial, y que había reducido significativamente la desigualdad en las sociedades avanzadas de occidente. Un mundo, en trance de perecer, que se asentaba en tres pilares que el acuerdo de liberales y socialdemócratas permitió consolidar: la tributación progresiva, la provisión de servicios sociales por el Estado y los subsidios para los necesitados.

Pero Tony Judt no era sólo un brillante enemigo del autoengaño. Tenía además “valentía cívica” (Erick Hobsbawn: In memoriam Tony Judt). Por eso, su denuncia incluye un capítulo ¿QUÉ HACER? que no dejará indiferente al lector. Es una llamada a la reflexión y a la acción personal en cuatro direcciones: el desacuerdo y la disconformidad que constituyen la savia de una sociedad abierta; la necesidad de una conversación pública renovada que devuelva sustancia y significado al lenguaje de la política y enriquezca la interlocución social; la reapertura de la cuestión social desde las nuevas situaciones creadas por los cambios tecnológicos y la extensión de la pobreza y, finalmente, la recuperación de la naturaleza intrínsecamente ética de la toma de decisiones públicas.

Si Algo va mal nos ayuda a conocer origen de la crisis y a hacer un balance de lo que hemos perdido en el camino, El precio de la desigualdad, del que nos ocuparemos en una próxima entrega, constituye un análisis minucioso de la realidad económica –de su sinrazón y de su injusticia- en que estamos instalados. Por eso les proponía su lectura conjunta.

Para saber más: El testamento político de Tony Judt, por Josep Ramoneda.


2 comentarios a “Algo va mal. Para entender lo que nos pasa (I)”

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