6 argumentos para acabar con el capitalismo

Jueves 24/01/2013, por Pijama Surf

Jerry Mander, conocido activista y escritor estadounidense, nos ofrece 6 razones por las cuales ha llegado el momento de declarar el agotamiento del capitalismo, antes de que este nos encamine al colapso —individual, colectivo, espiritual y planetario— que parece inminente e inevitable.

De todos los modelos económicos que han existido en la historia de la humanidad, quizá ninguno tan exitoso como el capitalismo, al menos si se juzga en función de su supervivencia, de su capacidad de adaptación, de su habilidad sorprendente para sortear crisis y conflictos. Una de las invenciones más acabadas del ser humano, creación hecha a su imagen y semejanza, el capitalismo se encuentra animado por un mecanismo casi perfecto que lo hace parecer inmune a todo ataque, capaz de asimilar sus contradicciones para hacerlas desaparecer, una espiral dialéctica que también parece infinita e ilimitada.

Ilustración: evolución del mono a un tipo gordo que empuja un carrito de supermercado. Arriba, el texto "Vía sin salida".

Cul-de-sac ("Vía sin salida"), por Christopher Dombres

Por otro lado, el triunfo del capitalismo no debe menos al aura ideológica que resplandece sobre sus procesos económicos de producción y generación-acumulación de riqueza. La gran oferta ideológica del capitalismo es el edén de la igualdad en la riqueza, un contrasentido evidente con sus principios más elementales: aunque en esencia el capitalismo es un juego de suma cero (alguien gana lo que otro pierde), ideológicamente promete que todos podríamos ganar si nos esforzamos lo suficiente. De la mano de la ética protestante-burguesa, el capitalismo encontró en el valor positivo del esfuerzo el cebo para ganarse la voluntad de los marginados y los desposeídos —que, en cierto sentido, lo es cualquiera en este mundo, siempre, porque en una realidad regida por el capital solo un puñado se encuentran en el centro nodal de la dominación y la posesión.

Sin embargo, después de al menos cinco siglos de predominancia, la hora del capitalismo comienza a sonar. Su obsolescencia queda de manifiesto por el deterioro que su acción ha tenido efecto en los más diversos ámbitos: desde el personal y el colectivo hasta el ambiental y el planetario, una degradación que alcanza aspectos como el comportamiento, la psique y la estabilidad espiritual. De alguna manera puede decirse que en el corazón del capitalismo late una fuerza destructiva que nos conduce inevitablemente al caos y al colapso, y de ahí a la nada y al vacío.

En su libro recientemente publicado, Mander propone 6 argumentos por los cuales ha llegado el momento de declarar el agotamiento del capitalismo, 6 de sus rasgos más esenciales que lo han convertido en una amenaza incluso para nuestra propia supervivencia como especie:

Amoralidad

El incremento de la riqueza individual y corporativa es el corazón principal del capitalismo. El reconocimiento de cualquier preocupación social o relación con el mundo natural que trascienda la meta del incrementar la acumulación del capital, es extrínseca al sistema.

Dependencia del crecimiento

El capitalismo descansa en el crecimiento ilimitado, pero los recursos naturales esenciales para la generación de riqueza son finitos. La superexplotación es exhaustiva con aquellos recursos y destruye los ecosistemas de los que forman parte, arriesgando tanto la supervivencia humana como la de otras especies.

Propensión a la guerra

En vista de que la única meta es acumular y no distribuir la riqueza, los recursos que producen riqueza deben ser controlados, por lo tanto, la guerra es inevitable.

Iniquidad intrínseca

Sin ninguna fuerza exterior que la restrinja ni un principio interiorizado de equidad social, la acumulación del capital lleva casi exclusivamente a más acumulación, y el capital se concentra en menos y menos manos.

Antidemocrático

Las democracias son corruptibles: la riqueza puede comprar mucha de la representación que necesita para obtener las leyes necesarias para lograr una mayor acumulación y concentración de riqueza. Esto significa que conforme la concentración de la riqueza incrementa, la democracia se degrada, y al final, se destruye.

Improductividad de felicidad real

La felicidad humana y el bienestar están evidentemente ligados a otros factores además de la acumulación del capital. La extrema pobreza claramente no produce felicidad, pero tampoco la riqueza, pasado un nivel relativamente modesto. La felicidad se encuentra más diseminada donde hay garantías de que las necesidades básicas estén cubiertas para todos, la riqueza se encuentre mejor distribuida y los lazos entre las personas y el ambiente natural sean más fuertes que el deseo de acumular riqueza.

Este artículo se publicó originalmente en Pijama Surf el 15 de agosto de 2012.


2 comentarios a “6 argumentos para acabar con el capitalismo”

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  1. Esas cualidades son perfectamente aplicables al comunismo. Los países con comunismo también esquilmaban recursos naturales, hacía guerras, eran antidemocráticos.

    Con respecto al último punto, cada persona es diferente y diferentes cosas son las que le hacen felices.

  2. Agua dice:

    A republica bananera:

    Esas “cualidades” que tú llamas no son aplicables al comunismo, o al menos, no al comunismo de marx que era propenso a abolir el trabajo. La producción y el infinito crecimiento es una característica del capitalismo, que fue aplicada por los dictadores de la URSS haciendo creer que era comunismo.

    Con respecto a la felicidad, comprar cosas no es felicidad, lo sabemos todos. Y si realmente te hacen feliz “las cosas” es porque coleccionas demasiados fracasos en tu vida.


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